Toni Strubell i Trueta


abril 23

  A principios de abril 2010 me llamó al móvil un amigo salmantino algo despolitizado. Agitado, me preguntó si no sabía –y cito– “lo que está pasando en Cataluña”. Inicialmente preocupado por si se hubiera producido un nuevo colapso de las infraestructuras o un nuevo caso Pretoria, con creciente alivio comprobé que me contaba que a la vuelta del Pirineo había parado a repostar en un pueblo del Pallars, encontrándolo –según me apuntó– “repleto de pancartas incitando a la independencia de Catalunya”. Incluso juraría haber oido un cierto tono acusatorio en su voz (quizás sea mi paranoia), no sé si haciéndome responsable de ello –sinceramente no llego a tanto– o, al menos, de no haberle informado antes de semejante “conmoción” en mi tierra.   Pasado el susto, tendría que aclarar que no me sorprende en absoluto la desorientación de mi amigo esquiador. ¿De qué forma se tenía que haber enterado de todo ese desbarajuste en el “noreste peninsular” y su porqué? Lo cierto es que a los catalanes nos aqueja un autismo agudo tanto a la hora de establecer nuestras prioridades colectivas como a la hora de expresarlas razonadamente ante el mundo. Y no me estoy refiriendo al lloriqueo de CiU y ERC a la hora de regatear migajas en Madrid, que -eso si- cuando toca, arrastra titulares. No. Quiero decir que sería poco más que un milagro que alguien conociera desde Castilla-León lo que se cuece en Catalunya. Si hasta hoy los catalanes a penas habíamos salido del armario ¿cómo no íbamos a sorprender asomando ahora?   En este aspecto, recuerdo el comentario de un periodista americano del Boston Globe –catalanista confeso– quien me apuntó en 2002 que la causa catalana era de las “peores defendidas”, al ser, según me dijo “de las más invisibles del mundo”. ¡Qué razón asistía al hombre! Ciertamente llama la atención que nos encontremos hoy en medio de una ingente campaña de referéndums o consultas populares, que por olas se van celebrando en los pueblos de toda Catalunya desde el pasado mes de septiembre, y que la cosa no haya sido noticiable más que por algún insulto a Laporta o por la magnífica predicción de Zapatero según el cual la primera consulta de Arenys de Munt (13.9.2009) sería un hecho “aislado”. Magnífico profeta Zapatero. Ahora ya pasamos de 300 poblacions pequeñas y medianas en que se han celebrado contabilizándoze centenares de miles de votos a favor de la independencia y con el magnífico dato de que en ninguna se haya bajado de un 85% a favor del sí. ¿No hay nadie en ningún despacho de Madrid para tomar nota?   Claro que también ha podido contribuir generosamente al desconocimiento de este proceso el reglamentario boicoteo de los propios medios catalanes adictos al régimen (La Vanguardia, El Periódico, TV3), abonados como están –últimamente– al culto del falangista Samaranch o a la desconfianza política hacia todo catalanismo que vaya más allá de los calçots y el logo de la Caixa. Por cierto, no puedo evitar de pensar que si todas estas consultas se estuvieran realizando en el Tibet, Mali o en Bolivia, TVE y Euronews seguramente no hablarían de otra cosa. Los catalanes, en cambio, llevamos con suma discreción nuestra silenciosa lucha contra la sordidez que representa la continuada pertenencia a un ex-Estado de las Autonomías donde (como denuncia un Pujol cada vez más comprensivo con los independentistas) ya no queda ni rastro del pacto de la Transición.   Y bien, ¿qué es lo que está pasando en Catalunya? ¿Qué es lo que, en definitiva, provocó la llamada de mi amigo charro? Bien, yo no quisiera engañar a nadie ni hacerles creer que Catalunya esté a punto de la secesión ni nada por el estilo. No se ganó Zamora en una hora. Pero lo cierto es que, a la chita callando, se ha ido ensanchando en el país una cierta sensación de que “hasta aquí hemos llegado” (título –por cierto- de un libro mío que acaba de publicar Ttarttalo). Así, en Catalunya  ha ido creciendo desde 2006 lo que a los politólogos les ha dado por llamar “desafección”, sentimiento que se ha extendido entre los “catalans emprenyats” (catalanes enfadados). Algunos dicen que todo esto es flor de un día, que ya volverán las aguas a su cauce. Quizás. Sin embargo,  hay mucha gente que piensa que no y que esto ya no tiene vuelta de hoja. Así personalidades de todos los campos se han compremetido con las Consultas desde el actor Sergi López a los catedráticos Josep Maria Terricabras, Salvador Cardús o Elisenda Paluzie (decana de Económicas en la UB), incluso el propietario de la otrora españolísima Radio Teletaxi, Justo Molinero. Muchos piensan que las Consultas han abierto una vía hacia la libertad de Catalunya que ya nadie podrá descarrilar. Y si bien hay quien pense que todo esto es una utopía, incluso algo negativo (“divisionario” dicen), ¿a quién puede sorprender que tantos catalanes hayan llegado a la conclusión de que con España ya no hay nada que hacer? “He votado que sí a la independencia” decía tras votar un señora de mediana edad en Vilaweb TVporqué ahora sé que en España no nos quieren como somos”. Con ella votó “sí” más del 97% de los votantes de Arenys de Munt, casi la mitad de la población.  ¿No es todo esto algo altamente significativo? ¿Alguien va a tener el pulso de seguir hablando de “cuatro indepes chalados”?   Fijémonos que incluso el president Montilla se está teniendo que resituar ante una coyuntura que, ciertamente, está levantando ampollas nada menos que en la prensa internacional. Así Montilla se ha visto obligado a ir periódicamente a Madrid para avisar de esa creciente  “desafección” de parte de sus administrados. Un despistado pudiera preguntarse si esos viajes no pudieran ser para asegurar que su pueblo pudiera exercer algún día el derecho a decidir. Más cerca de la verdad sería que fueron, más bien, para avisar al amo de Madrid del peligro potencial que se cierne en la periferia. Que se trata de lo segundo queda evidente por los repetidas ataques de Montilla a las consultas. “Dividen a la sociedad” dice. Palabras que a los vascos les deben sonar. ¿No es lo mismo que decía el tándem López-Basagoiti ante el Plan Ibarretxe?   Efectivamente, quien duda de las intenciones de Montilla no puede saber hasta qué punto participó en la defenestración de Pasqual Maragall, su predecesor. Quizás no sea exactamente una casualidad que fuera el hermano de éste, Ernest Maragall, que sentenciara en La Vanguardia -el pasado mes de febrero- que Catalunya era un “barco sin rumbo” y que Montilla carecía totalmente de “proyecto de país”. Ciertamente, inevitables retracciones al margen, revueltas bajan las aguas del PSC. Han sido demasiados los equilibrios que ha tenido que hacer para obtener la presidencia de la Generalitat, paso que incluso requirió su compromiso en el proceso de redacción de un nuevo Estatut en que nunca creyó, llegándose al extremo de presentar enmiendas en su contra el día posterior de haberlo aprobado en el Parlament.   Pero, ¿qué es lo que tiene este nuevo Milenio para hacer que muchos catalanes se hayan desplazado hacia el independentismo? Sin que ningún medio oficial lo predijera, ¿qué es lo que llevó a centenares de miles de ciudadanos a manifestarse el 18 de febrero de 2006, llegando a paralizar todo el centro de Barcelona para pedir el derecho a decidir? Bueno, son muchas, muchísimas cosas. Pero si tuviera que destacar una sola, es sobre todo el hecho de que tanta gente se esté dando cuenta que Madrid pretende cerrar para siempre el camino a las libertades catalanas en el futuro. Que todo quede fosilazado. Muchos catalanes, ya superada la bondadosa candidez demostrada en la transición, ahora se sienten directamente amenazados por una involución autonómica indisimulada por parte del Estado, conscientes de que se les quiere negar, quizás para siempre, el derecho a decidir. Y muchos se han preguntado, ¿pero quién demonios son ellos para negarnos nuestra libertad? Nunca les había resultado tan clara esta percepción.   Como primera y más evidente prueba de este síndrome había el recurso contra el Estatut ante el Tribunal Constitucional, crecientemente percibido éste por muchos catalanes, con razón, como una de las más decadentes y desacreditadas de las instituciones. Además, la larguísima demora a la hora de hacer pública la sentencia viene tras todo un proceso que rezumaba menosprecio hacia el pueblo catalán por todas las esquinas: la incumplida promesa de Zapatero, el humillante “cepillado” del texto y su múltiple recusación por parte de PP, autonomías, Defensoría del Pueblo, CEE, etc. Todo conducía a una percepción en que -en comparación- las causas internacionales contra serbios, norcoreanos y iraníes más bien parecían felicitaciones de Navidad.   En paralelo a este proceso se vivía el rocambolesco episodio del colapso de las infrastructuras producido en 2007. Entonces la RENFE y las eléctricas, entre otras cosas, simplemente dejaron de funcionar. Agravó la circumstancia que por aquel entonces acreditados expertos revelaran que el colapso se debía a décadas de escamoteo estatal de importantes partidas del presupuesto en infrastructuras en Catalunya. Con todo ello la gente empezaba a ver que una cosa era la solidaridad y otra que te traten de imbécil. Esos mismos economistas denunciaron que lo del déficit fiscal no era un “mal cálculo pasajero” ni un “pequeño exceso”, sino una praxis premeditada durante años. Era una circunstancia que estaba acabando con la prosperidad industrial y económica del país. La gente supo que, en términos de productividad per capita, Catalunya había caído del primer al undécimo puesto del ránking autonómico en menos de veinte años, situación agravada por un espolio fiscal de 22.000 millones de euros/año, el 10% del PIB catalán (el 16% del balear). ¿Qué país del mundo sobreviviría un abuso así? se preguntaba la gente. Efectivamente, los catalanes pagaban en solidaridad unos 6 puntos más a las regiones pobres de España de lo que lo hacen los lánders más ricos de la RFA a los más pobres de la antigua RDA. Cuando finalmente el Estado accedió a publicar estos balances, ¿acaso se disculpó alguien por los años de insultos proferidos contra los “insolidarios” catalanes? Sin embargo, hoy son muchos los economistas de primera linea que aseguran que incluso con el nuevo acuerdo de financiación del Tripartito difícilmente podrá rehacer el país su economía en los siguientes veinte años.   No sería completo la consideración de la desafección existente en Catalunya sin una rápida mirada a la cuestión de la memoria histórica. Dicen que no es un tema que mueva las masas. Tampoco ayuda a pensar lo contrario cuando vemos que Montilla y Saura calificaron el rechazo de Conde-Pumpido a pedir la anulación de la sentencia al president Lluís Companys como “gran día para Catalunya”. Como no podía ser de otra manera, en Catalunya hay mucha gente inteligente y no mediatizada que mira estas cosas con asombro. Se percibe nítidamente la incapacidad del Estado español para democratizarse como lo hicieron Alemania, Italia, Argentina o Sudáfrica tras el paso de sus respectivas dictaduras.   Una diferencia de hoy respecto a hace tres años es que la prensa internacional también empieza a expresar su asombro ante aspectos de este déficit democrático español. Ha quedado más que evidente en el tratamiento necrológico internacional al ex-falangista Samaranch que –ahora sí– ha sido devastador. El ex-miembro del CSPJ, Alfons López Tena –máximo ideólogo de las Consultas– atribuye la vaporización de la buena imagen española, ¿cómo no? al descalabro económico español. El escándalo internacional que supone el juicio a Garzón por lo de las fosas seguramente no se hubiera dado antes aunque sí hay que recordar que, en su día, la Ley de la Memoria sí fuera duramente denunciada por el Comité de DDHH de la ONU por amnistiar los crímenes contra la humanidad y no resarcir debidamente a las víctmas de Franco. Sin embargo, en general, ha sido sólo tras el estallido de la burbuja española que su prestigio internacional como “simpática monarquía” haya sido cuestionado internacionalmente. Quizás por ello no fueron pocos los periodistas internacionales que entendieron a la perfección la masiva bronca al rey en Mestalla en el Barça-Athletic (mayo 2009).   Una última curiosidad que sí cabe apuntar respecto a la famosa “desafección” catalana es que quizás donde más visible se haya hecho es en la periferia intelectual socialista y no en el nacionalismo moderado. Es altamente significativo, por ejemplo, que una persona como Josep Ramoneda, periodista fetiche de este sector en El País, haya declarado que votaría sí en una consulta por la independencia mientras que Artur Mas (presidente de CDC) declarara que no pensaba “salir de casa” para dar su apoyo a la consulta del 13S, con todo lo ello supuso de botefón subliminal al soberanismo que dice representar. En esta misma línea es significativo que el ex-consejero maragallista Ferran Mascarell haya dicho que los catalanes “necesitan buscarse urgentemente un estado”. Lo es igualmente que Pasqual Maragall se haya dado de baja del PSC y que haya llegado a abogar por el “cierre de cajas” ante Madrid por la gravedad de nuestra situación económica. ¿Eso no es desbordar a CiU y ERC en catalanismo? Pues lo parece. Ciertamente, muchos socialistas no han tenido más remedio que rendirse ante la evidencia que el Federalista Español, si nunca ha existido, es una especie extinguida. Efectivamente, al que pudiera dudar de que algo se esté moviendo en Catalunya quizás le resulte definitivo saber que UGT y CCOO hayan acabado de dar su apoyo a la Consulta Independentista del 25 de abril (Manresa, Girona, Lleida y centenares de pueblos más). ¿Alguien imagina algo parecido en Euskal Herria?   En este artículo no he pretendido más que señalar algunos movimientos intrigantes que se están dando en Catalunya y que seguramente no aparecen en los medios convencionales. No sólo son las pancartas de Tremp y Sort que espantaron a mi amigo esquiador de Madrid. Son muchas más las cosas que se están moviendo y en muchos frentes. Cosas destacables. Cosas objetivamente sorprendientes como que tanto Maragall como Pujol acudieran a una enorme manifestación (1.12.2007) en favor del derecho de Catalunya a decidir su futuro. Lo seguro es que son fenómenos sin precedente en la historia de los últimos treinta años. ¿Qué cómo acabará todo? Auzkalo. Por de pronto cabe señalar que la reacción de Madrid a todo este ajetreo –típicamente chulesca y cargada de menosprecio– quizás sea la ideal para que acabe provocando el resultado deseado por muchos. ¿No dijo Gandhi que la independencia de la India se consiguió más por los errores de la Metrópolis que por los méritos del Partido del Congreso? Ciertamente, si Catalunya algún día es libre, me parece que habrá mucho debate sobre si los actuales partidos parlamentarios catalanes tuvieron mucha mano en ello o si se vieron desbordados por una sociedad civil cada vez más activa. Más bien podrían ser unos nuevos actores (Laporta, Reagrupament?) los únicos que tendrán el valor de dar los nuevos pasos que iniciativas como las Consultas Independentistas parecen pedir y augurar hoy.



febrer 10
I am sure that Ernest Lluch would be happy for me to play on the title of his own article "Contra la angustia nacionalista" (Against nationalist anxiety La Vanguardia 24/2/2000) in order to reflect on ideas presented there which are of contemporary relevance. The recent declarations of another friend, the ex-speaker of the house Herribert Barrera, provide the contemporary point of reference for reflection on the 'nationalist anxiety' which was the theme of Lluch's article. I do not in any way share the views of Barrera on immigration. Nevertheless, I believe the time has come to recognise the very real anxiety felt by nationalists (amongst whom I count myself) and which Lluch discussed in his article.

Shortly before their deaths, the academic Rafael Lapesa and the ex-minister Fernandez Ordoñez were able to express similar anxieties over the future of the Castilian language within Catalonia, without this causing sensation in the Madrid based press. I believe, therefore, that it is only reasonable to recognise that many Catalan and Basque nationalists feel a certain anxiety over the absolute majority which the Popular Party holds at present in Spain, and the effects this has at all levels within our own particular realities.

Referring mainly to CiU, Lluch asked the nationalists to stop worrying about the possibility that one day non-nationalists might govern in Catalonia, and what this might mean for the language question and other points of symbolic reference. The naive Catalan nationalists of 1978 placed all their hopes on (good) education and the process of linguistic normalisation. They certainly did not count on the unabashed use of Castilian becoming normal to the extent it has in recent years in Catalonia and many would be shocked.

Nowadays, however, there is a certain type of "PC intellectualism" which urges us to accept with grace the possibility that our (and not their) language might disappear. The flaw in this neo-liberal position is that it tends to be held by those same people who are outraged by the idea that the Castilian language might one day disappear in Catalonia. As if the disappearance of one language should cause anxiety while that of others should not. Caramba! Surely those of us who feel for the Catalan language, and regret the defensive position it finds itself in, should at least be allowed a certain anxiety.

Given this level of anxiety one can comprehend, without sharing, some of the absurd outbursts that some of our senior citizens have made in this debate. Should we forgive Lapesa and Ordoñez for lamenting the imperfect linguistic colonisation of our country and turn instead to the castigation of our own people for lamenting the marginalisation of Catalan at home? Turning the argument about and looking at it from another point of view, we might ask what would happen given the (impossible but nonetheless interesting) hypothetical situation of a President in the Moncloa willing to criminalise all things Spanish? Would this really fail to raise anxiety in the Spanish speaking homelands? I believe there would be the same level of anxiety which is today experienced in the Basque country, in what is a comparable situation.

Today more than ever, and regardless of which party governs, one has to bear in mind that a whole generation, which struggled optimistically in defence of their language, has now to spend the last years of their life wondering if their language will survive. And this is not only the case in Valencia, la Franja and Catalonia North, where the ethnocide has been most vicious, but even in the Principality itself. I think that one has to be understanding if a Catalan speaker, who will have some difficulty hearing Catalan spoken on the metro in Barcelona nowadays, has the occasional lapsus. If this sort of gaff can be made by illustrious figures such as Lapesa and Ordoñez, who had a powerful state to defend them, what can we expect from those who have no state behind them and speak a minority language, which has been historically persecuted and is still defenceless today ? Is it not true that the sociologist and Spanish nationalist Armando de Miguel said he would have to get out his shotgun if Spanish were treated in the same way as Catalan?

The solution to this situation of anxiety and confusion is to give the Catalan nation that status which would allow it to articulate its own public opinion and act with the same degree of flexibility as other normal countries. That would allow the Catalan language to adopt the same defensive measures that other normal (that is state) languages benefit from. I am sure that Ernest Lluch, who gave so much for the cause of Catalan, would have looked kindly on this route towards the reduction of nationalist anxiety.

Explanatory notes



octubre 21

L'any 1942 Winston Churchill, en ple abatiment pel Blitz, va arengar els seus compatriotes tot proclamant que el pitjor que li podia passar a un país és caure en la resignació. Tal com s'està conduint el tema de la "rehabilitació" del president Lluís Companys, amb motiu del 69è aniversari del seu afusellament, hom diria que les autoritats catalanes estan rondant perillosament el precipici d'aquella resignació.

FER JUSTÍCIA AMB COMPANYS, president de tots els catalans, és una operació que només es pot portar a terme amb les nostres regles. A aquestes altures de la partida, assumir les regles d'altri, tot aprofitant estrafolaris forats en la legislació per mirar de colar-hi una trista "rehabilitació" -via certificat de bona conducta- té més de derisió que de reparació. És per això que considerem inacceptable que una recent declaració de la nostra Generalitat apunti que el poble català ha "perdonat" l'assassinat del seu president. Hi ha dues poderoses raons per negar-ho. Primer, que la legislació internacional no admet un "perdó" per un crim d'Estat o contra la humanitat perquè no prescriuen.

LA SEGONA ÉS QUE PER ATORGAR un perdó, primer algú t'ha d'haver demanant perdó. I els qui caldria que ho fessin, com a hereus successoris del govern franquista que perpetrà el crim, han declarat públicament la seva voluntat de rentar-se'n les mans. Mentre els governs de França i Alemanya, per via dels seus cònsols generals, han demanat disculpes per la seva responsabilitat en el lliurament -i doncs en la mort- de Companys (29-9-2009), l'espanyol l'únic que ha fet és atorgar una pintoresca declaració a una familiar del president en què ni tan sols es diu que Companys va ser condemnat com a president de Catalunya! També hi certifica que va ser "injustament condemnat a mort" com si de condemnes a mort n'hi hagués de justes... Cap català conscient pot acceptar aquesta humiliació. Estem parlant d'un president del nostre país, no d'un delinqüent.

PER ALTRA BANDA, LA VIA ENCETADA per l'actual govern de la Generalitat per fer honor a Companys és més la de la resignació que no la de la dignitat. ¿Per què s'ha obviat la via d'acudir al Fiscal Superior de Catalunya, la institució creada per l'Estatut, a la qual la Generalitat hauria de lliurar ara la petició? Cedint el protagonisme a la Fiscalia General de l'Estat es menysprea les institucions catalanes. Veurem ara si la Fiscalia espanyola pren una altra actitud, ja que fins ara s'ha oposat taxativament a les revisions demanades per familiars de Joan Peiró, Salvador Puig Antich o de companys de Francisco Granados i Joaquin Delgado. Quina garantia tenim que això canviarà ara? A més, no és denigrant que aquesta via depengui de la "presentació de noves proves"? No hauria de ser l'arribada de la democràcia, després d'una dictadura, l'únic requisit? Ni a l'Alemanya post-1945 ni a la Sud-àfrica posterior a l'apartheid no es va exposar cap víctima a tanta humiliació.

FA POCS DIES FERNÁNDEZ DE LA VEGA va fer una crida als jutges a favor de la "tolerància zero" en el cas Millet. En contrast, en el cas dels consells de guerra franquistes, ha dit que no és cosa del seu govern sinó de la justícia. No hi podríem estar més en desacord. És responsabilitat directa del govern espanyol de qui, al seu torn, depèn la Fiscalia. En el cas que la Fiscalia demanés l'anul·lació i el Tribunal Suprem la refusés, ha de ser el govern espanyol que prengui la responsabilitat de dur-la a terme tot fent -com feren els alemanys- una llei que anul·li tots aquest processos.

PEL QUE FA AL NOSTRE GOVERN, també crida l'atenció que no hagi estat capaç de respondre a la petició d'entrevista feta per cinquanta personalitats i entitats guardonades amb la Creu de Sant Jordi que, ara fa un any, van demanar una audiència a l'actual president per exposar-li la seva preocupació per la greu inoperància d'uns i altres a l'hora de fer justícia a un president de la Generalitat afusellat fa 69 anys. Mentre superar el franquisme i fer justícia als represaliats del franquisme és una assignatura pendent, la incapacitat per honorar degudament Companys només es pot interpretar com un gravíssim senyal d'alarma que indica que a Espanya encara no ha arribat la democràcia tal com l'entén el món occidental.




setembre 26
Qué está pasando en Catalunya?   Palacio de Miramar. 26.9.2009 Hamaikabat   Egun on denori. Mila esker gonbidatzeagatik. Gaur Kataluniako prentsari buruz zerbait esateko eskatu dit Hamaikabatak eta, egia esateko, oso denbora eskasa izan dut zerbait onargarria prestatzeko. Gainera, jakin dut gero nortzuk izango ziren nire ondotik parte hartzen… eta jakina, beldur unea pasa dut. Adibidez, zerbait esatea Kataluniako prentsari buruz Salvador Cardús aurre aurrean dagoenean, oso ausarti izan behar zara! Bera da “Política de Paper” liburu ospetxu hori idatzi zuena, orain dela 14 urte, eta bera da ere Catalunyako prentsari buruz erreferenzia ezin hobea, noski. Eta zer esan Jaume Renyé eta Francesc Oms-i buruz? Behintzat haiek irakurtzen edo entzuten dute egunero Kataluniako prentsa. Nik ez! Baina tira, zerbait esango dut. Interesekoa izango zaizuela espero dut.   Como decía, hoy tengo delante un considerable reto. Hablarles de medios de comunicación en Catalunya en presencia, seguramente, de gente que saben bastante más que yo y que por lo menos están en contacto con ellos a diario. Yo no. Tratándose de la prensa, sólo hay que recordar el libro de un de ellos, Salva Cardús, con el título “Política de Paper”, publicado en 1995, para echarse a temblar. Por lo tanto, aun a sabiendas de que estas nobles salas suelen albergar muy informativas y rabiosamente documentadas lecciones sobre los temas universitarios más diversos, optaré por darles una visión más de estar por casa, más subjetiva que la que sin duda se merecen. Creo que alguien dijo alguna vez que la única prensa que valía la pena era la que tenía una dosis identificable de subjetividad. Espero que eso sirva también para cuando esa prensa hay que describirla. Allá vamos pues.   En un primer instante se me pasó por la cabeza preparar datos en power point y explicarles las cifras y los números del mundo mediático catalán. Pero aparte de asegurarles que esto lo tienen mejor y más cómodamente disponible en Internet, tendría que añadir que desde el momento que supimos que la degana de la Facultad de Economicas, la catedrática Elisenda Paluzie, no les iba a poder hablar hoy, estaba visto que los números iban a ser los grandes perdedores de la jornada.   Quisiera empezar mi aproximación a la situación de los medios de comunicación catalanes con un aspecto clave cuando se plantea este tema visto desde Euskal Herria. Entre vascos no es extraño de oír, en determinados círculos bienpensantes, que las cosas de la cultura - en que incluiremos, claro está, la prensa- siempre estan mejor en Catalunya. Y aquí es, creo yo, donde deberíamos empezar a hacer importantes matizaciones, sobre todo ante las dificultades que siempre conlleva decir qué es mejor, y que peor.   Si vamos con criterios estrictamente lingüísticos, es verdad que Catalunya tiene dos diarios y medio en catalán que cubren la mayor parte del territorio del Principat en ediciones diarias. Como sin duda saben, se trata de los diarios Avui, el Punt y la edición catalana de El Periódico, que cuento como medio periódico ya que simplemente es la versión en catalán de un diario pensado y hecho en castellano. En este sentido, y abusando de una complicidad no sé si del todo merecida, cabe recordar que el actual lema publicitario de Avui és “el diari fet i pensat en català”. Cogen la directa? Verdad que sí? Bien, a pesar de considerar un poco despectivamente El Períodico hasta aquí, lo cierto es que nuestras críticas no deben hacer sangre porqué realmente lo que ha hecho este diario, promovido por el Grupo Zeta, es tan extraño como meritorio.   Resulta que el diario un catalán hecho por no nacionalistas, y con exiguas dosis de catalanidad y catalanismo, resulta que vende significativamente más que los otros dos diarios en catalán juntos. Es sorprendente, claro está, hasta el momento en que nos ponemos a pensar en los recursos disponibles para promocionar unos y otros proyectos respectivamente. Puestos a criticar, desde una optica más catalana, un blanco mucho más asequible debería ser La Vanguardia, campeona de la prensa en castellano. En Catalunya no hay debate sobre cuando va a construirse el nuevo San Mamés o si Donosti supera en atractivos a Bilbao. Pero si se debate con un morbo incansable sobre cuando hará su aparición una edición en catalán de este periódico. Siempre amenazan los rumores, pero nunca se acaban de concretar. Los más pesimistas recuerdan como hace unos años el Grupo Godó no tuvo empacho en dejar con la miel en la boca a los catalanistas con el anuncio de una entrega semanal sobre cultura de título “Cultura/s”. “Ahora sí!” pensamos muchos, “con esa “s” pluralizante de “Culturas” por fin el Conde de Godó nos va a abrir un hueco para la prensa en catalán en su empresa”. Poco duró la alegría. Era un amago más, este rayando en el insulto, porque son muchas las semanas seguidas en que en su revista no sale una sola palabra en catalán como no sea en algún apellido.   Pero para ser justos, cabe decir, en honor al buen y tenístico conde, que su grupo sí compró el diario Avui. He hablado con Vicent Sanchis, su ex Director, sobre el tema que significaba esta compra en el panorama mediático catalán. El defendió el paso en una entrevista que le hice hace un mes y que saldrá en parte en mi siguiente libro. Lo puedo citar sin miedo a enrabietar a ningún editor porque todavía no tengo! Otra cosa es que yo sostenga todo lo que dice Sanchis. En todo caso, él opina esto:   “Muchos se enfadaron con la compra del AVU” dice. “ Incluso se dice la estupidez de que Godó compró el diario para hacerlo desparecer. No. Lo que debe saber la gente es que hoy el concepto de “concentración” es clave en el campo de los medios. La pureza es una entelequia. Una fórmula para la desparición. Unas cuantas empresas controlan todo el mercado. Es así. Estas concentraciones puede que tengan aspectos malos, pero también buenos. Hay propietarios de derechas que promocionan y se hacen ricos con medios de izquierda moderada. Y vice-versa. Es lo que hay. Godó no es catalanista, apoyó a Franco hasta el final. Pero con la compra de Avui, y sobre todo de la radio privada RAC1, puede sacar muchas ventajastanto él como el medio comprado. Godó sabe que si los descatalaniza, los echará a perder. En estos tiempos de concentración pues, hay que valorar que los productos catalanes se hagan un hueco en los catálogos de productos de los poderosos. Porqué así no sólo se sigue el patrón que domina actualmente, aquí y en la China, sino que aseguramos el futuro de estos productos altamente frágiles pero que, bien llevados, pueden dar muchos frutos y ayudar a potenciar nuestra cultura.”   Mucho de lo que dice Sanchis sobre la concentración y la necesidad de llegar a unos acuerdos que a menudo carecen de estética, podríamos aplicarlo al caso de Mediapro. El ex director de Avui recuerda, con sin razón, que en los años 90 en Madrid se hablaba del hub mediático madrileño como el gran futuro español que barrería a las alternativas periféricas como la catalana. Pensaban, con la clásica arrogancia que les caracteriza, que todos los medios serios estarían radicados en Madrid. OK. Las grandes cadenas de TV, Tele5, Antena 3, TVE, lo están. Prisa lo está. Pero les fallo el plan. Grupos como el Godó y Mediapro se salvaron de la quema. Resisten en esa “periferia”. Incluso, mejor que algunas vacas sagradas del pasado, como Prisa, que ahora se las ve y se las desea ante el poderío de Mediapro, que no será todo lo catalán que quisiéramos, pero al menos existe, cosa que no todos pueden decir. Y produce películas catalanas, y en catalán, cosa que no siempre ha sido capaz de asegurar la propia administración catalana. Habrá que esperar como queda todo el tema de la TDT, donde seguramente habrá oportunidades para más canales en catalán. Esperémoslo al menos. Pero no olvidemos las reservas que hace Josep Gifreu, catedrático de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra, que ve el peligro de que todos los chavales catalanes acaben viendo Disney Channel en castellano, como seguramente amenaza de ocurrir aquí en Euskal Herria. Habrá que estar muy atento, pues, a las normativas y evoluciones. En todo caso las espadas siguen en alto. Habrá que seguir luchando para que un día estén blindados los medios en catalán y en euskera, como lo son los medios en idiomas de Estado. Pero pienso que con lo que acabo de decir, la letra está bien claramente escrita en la pared para el que la quiera ver. El mensaje es: el estado propio es la única garantía real. Nos lo recuerdan a diario.   Ha salido inevitablemente el nombre de Gifreu. En relación con los medios, quisiera mencionar de pasada un tema que poco investiga y denuncia con preocupación el catedrático de la Universitat Pompeu Fabra. El tema de la dificultad que hay en transmitir un mundo emocional catalán a través de los medios. Seguro que Salva también diría la suya en este ámbito. Para los medios españoles, no existe una emotividad catalana sana, ni una cultura popular, ni un universo lingüístico. Y esto en los canales televisivos que tienen el 80% de la audiencia en Catalunya, y el 100 en España. Un excelente trabajo de Xavier Ruiz Collantes, de la UAB, lo denuncia en toda su crudeza al comprar el torrente emocional que sí proyectan estos medios para con la identidad andaluza. Y Gifreu se centra más a fondo en los efectos que esto tiene. Por si alguien no acaba de entender a lo que me refiero, piensen en una noticia producida ayer mismo en la prensa. El catalanísmo ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, denunciaba al PP por que con sus ataques a Catalunya, “hacía daño a Espanya”. Es decir, el mundo al revés. Resulta que no es dañado el que recibe el ataque sino el país de donde nace el ataque. ¿O no es así? Como dice el monólogo de Shylock, de Shakespeare, en que se queja que se piense que los judíos no sangran si se les pincha, los catalanes tampoco parece que sean capaces de sentir, ni de sufrir. Solo son capaces de causar problemas a España, cosa que debe compensar, lógicamente, vaciando sus bolsillos. Es evidente que estamos ante un hecho muy dañino para la creación de opinión pública no solo en Catalunya sino en España, con un resultado siempre nefasto para el primero. Sin embargo es un tema que rara vez manejan los políticos, y que queda lejos del debate general. Como tantas cosas vitales.   Pero antes de perdernos en tema complejos y antes de perder del todo el hilo de lo que venía describiendo, quisiera volver atrás y añadir cuatro palabras más sobre otros medios escritos en catalán. El Punt, es actualmente, el segundo más leído en catalán, según el control de medios. Es un diario joven, muy abierto ideológicamente. Tiene una fuerte implantación en ese territorio que la actual lider del PP Catalán, Alicia Sanchez Camacho, describió como “difícil”, es decir Girona. Allí es el medio más leído en un territorio, por cierto, tan difícil, que los únicos dos diarios que hay son en lengua comanche, ay perdón, en catalán, uno con vocación nacional, el otro –Diari de Girona- regional. Digno de apuntar también es que El Punt tiene o ha tenido ediciones menos regulares en Catalunya Nord y València. Además tiene un magnífico dominical, de un origen muy parecido a Argia, por cierto, que comparte con otros periódicos de Catalunya, les Illes y Andorra. Se llama “Presencia” y tiene ventas por encima de los 100.000 ejemplares, lo cual es todo un éxito. Quizás el “problema” para El Punt, en un país tan centralista como Catalunya –digamos la verdad– es que al haber surgido en Girona, y a pesar del traslado logístico de algunas secciones clave a Barcelona, sigue siendo percibido como un diario gerundense. Ante esto cabría preguntarse si comprarían los bilbaínos un diario alabés…   Volviendo a las comparaciones con Euskal Herria, una debe haber quedado implícita en mi pobre descripción. La distribución o implantación del proyecto con respecto al conjunto del territorio catalanohablante. Comparados con Gara, Deia o Berria, que llegan, bien o mal, a todos los territorios euskaldunes, ni Avui ni El Periódico tienen esa vocación actualmente. Por cierto, el haber escogido precisamente el nombre “Avui”, cuando arrancó en abril en 1976, por mucho que se proclamara de Països Catalans, demuestra, una vez más, ese tendencia al centralismo porque se da la casualidad de que una de esas pocas palabras que varían del catalán de Barcelona al de València es “avui”, que en València dicen “ui”. Ui, ui, ui. Ya era un mal nombre pues. Y lo que mal arranca, mal futuro tiene.   En revancha hay que decir que la gran revista semanal de actualidad, de nombre El Temps, nace y se produce desde Valencia, aunque su financiación seguramente tiene bastante que ver con el Principado y sus instituciones. Semanalmente cuenta con firmas de prestigio y es un referente importante. De la administración autonómica valenciana, ni que decir, no recibe un euro. No es extraño como no lo es que el País Valenciano es la única comunidad de lengua propia que ha perdido cuantitativa y proporcionalmente hablantes desde 1976. Unos 200,000 se calcula, una auténtica barbaridad achacable sin duda a la gran sintonía existente entre populares y socialistas en el tema lingüístico.   Una palabra también creo que sería interesante de añadir respecto al color político de las diferentes cabeceras. Quizás es donde más me arriesgue a dar mis opiniones porqué seguro que los venidos de Catalunya tendrán información más fresca y profunda. En todo caso permítanme apuntar algunos fenómenos y algunos episodios que ayudan a dar con el traste con el tópico de las lealtades políticas. Quizás sea otra cara de ese engendro que algunos gustan de llamar “hecho diferencial catalán”.   De hecho en Catalunya no hay una prensa de partido, o de clara marca política: Incluso me atrevería a decir que la falta de un hermetismo sectario absoluto da interesantes derivas. Quizás sorprenda de ver, por ejemplo, que dos de los diarios que más contribuyeron, con sangrantes editoriales, a la caída y eventual defenestración de Pasqual Maragall fueron El País y El Periódico, medios aparentemente encuadrados en la propia órbita socialista. Sin embargo es evidente que cabe preguntar, sin tempo de responder por falta de tiempo, ¿a qué socialistas exactamente nos estamos refiriendo? ¿A los de Madrid o los de Barcelona? ¿Y a cuáles de Barcelona? Los matices, evidentemente, son claves. Y las contradicciones también. ¿Por qué este diario regaló, como quien dice, páginas casi gratis para promocionar un gran acto en el Palau Sant Jordi de protesta por la impuntualidad socialista en la devolución de los famosos papeles de Salamanca a finales de 2007? Si era un acto claramente perjudicial para los socialistas. Para saltar a otro medio tradicionalmente ligado a una opción, Avui, también cabe destacar algunos prontos editoriales inesperados como fue el apoyo dado al acuerdo de financiación firmado últimamente. Era el previsible zarpazo godoista contra una Convergencia i Unió que el sistema decidía castigar por su aproximación al radicalismo? En todo caso viene a subrayar la debilidad que tiene el nacionalismo catalán para encontrar plataformas que expresen sus ideas y posiciones. ERC aparentemente ha tenido control del área de comunicación del Tripartito, pero brilla por su ausencia la capacidad de este grupo por hacerse oir. Un último apunte para insistir en la relativa falta de ortodoxia partidista de la actual prensa, en comparación con la vasca o la Francesa por ejemplo. Esto da casos tan curiosos como la portada de La Vanguardia al día siguiente del referendum de Arenys de Munt. Se destacaba en ella el triunfo del civismo que había significado. Quizás no sea más que la inevitabilidad de la prensa a hablar bien de lo que se ha hecho bien, abstracción hecha de los cachetes y reubicaciones que pueden seguir en días subsiguientes. Tendemos a decir que La Vanguardia es todo conservadurismo y españolismo, pero con eso damos una imagen simplista y tópica. Recordemos que Salvador Cardús publica regularmente sus excelentes artículos, a pesar de la insistencia por suprimir su colaboración por parte de algún partido tenido por muy catalanista. Igualmente hay que recordar que La Vanguardia, con el mismo propietario que hoy, fue el medio que capitaneó mediaticamente, y no sin simpatía por la operación, el anuncio de la Tregua de 1998 bajo la batuta de Juan Tapia y el cerebro y corazón del periodista y escritor Antoni Batista. Y también fue el diario que permitió, en marzo de 2007, la extraordinaria exposición que hizo Jordi Barbeta del documento jurídico del PSOE, entonces secreto, en que - en teoria - se recogían argumentos para “desmontar” las alegaciones del PP contra el Estatut. Lo que revelaba ese documento, aparte del cinismo del PSOE, era que al gobierno le constaba que ninguna de los artículos sensibles del Estatut iban a tener ningún tipo de virtualidad y que los reivindicaciones claves de Catalunya iban a ser papel mojado. Igualmente hay que recordar que este incidente tuvo muy graves consecuencias con amenazas contra Barbeta procedentes del entorno del propio Montilla, episodio que acabó en sonadas dimisiones, aunque también tuviera alguna repercusión para el propio periodista. No se debe acusar demasiado alegremente, pues, a La Vanguardia de amarillismo ni españolismo del más rancio en todas las ocasiones. Solo en algunas. En todo caso, lo que suele prevaler es su gubernamentalismo español desbaratado en esta ocasión y en alguna más.   Pero supongo que los presentes también tendrán curiosidad por conocer la suerte de otros medios públicos de comunicación bajo control tripartito, bajo control socialista en definitiva, para hacer comparaciones con lo que se está dando en Euskal Herria ahora bajo el control del turno pacífico PP-PSOE. Pues bien quizás haríamos bien en hablar de un término que puede resultar nuevo para alguno: la palabra “crosta”. Fue introducido en el panorama por el portavos, nada menos, del PSC en el Parlament, Joan Ferran. Algunos dicen que el PSC es un partido co dos almas. Quizás lo fue. Creo que actualmente cabría hablar de un partido con dos furgones. El de primera y el de la cola. Creo que se confundo quien dice que el PSC es un partido catalanista, si por catalanismo entendemos algo mínimamente político y serio. Joan Ferran dijo que de los medios de comunicación públicos catalanes había que quitarle la crosta, la corteza, como si se tratara de un pan o un arroz con leche. Qué era eso de la crosta? Se refería el buen hombre al acento nacionalista que tenían, en su opinión, algunos programas y presentadores de programas en TV3 y Catalunya Ràdio. Esto no era una opinión de un franco tirador cercano a al Partido de los Ciudadanos de Boadella. Lo decía el portavoz del partido. La cara pública del partido. Ese partido que durante años cuando decía interesarse por la cultura, realmente lo hacía por la cultura andaluza en Catalunya como se ve por el comportamento del Colectivo Crisol que tanta importancia tiene, y tuvo, en el partido. En mi último libro, que para Durango saca Ttarttalo en castellano, hago una análisis de la realidad actual del PSC. Las comparaciones con el proyecto de Patxi López quizás no son tan lejanas como dicen los tópicos. Por que la españolización del PSC, que cada día ve sectores como el de Nadal o Castells como más exóticos, está avanzando . No en vano dijo no hace mucho Raimon Obiols, ex primer secretario del PSC, que su partido corría el riesgo de parecerse cada día más a una Peña Rociera. Si lo dicen ellos…   Pero volvamos a los medios. ¿Qué hay de esto de la crosta? ¿Podemos hablar de depuración? Yo creo que sí hay una laminación de la presencia de lo catalanista en los medios públicos de la CCRTV aunque es difícil de medir y seguramente la razón por la cual han saltado tantos nombres habrá que esperar para conocerlo. Pero es significativo que por lo que sea hayan saltado algunos de los nombres que más éxito daban a estos medios. Antoni Bassas, por las mañanas, era un institución en Catalunya Ràdio. Su traslado a Estados Unidos, donde hace de reportero adocenado de crónica sociopolitica, muerte de Michael Jackson incluida, es de lo más lúgubre. Un claro caso de castigo. ¿Tendría que ver con ello su moderado catalanismo o episodios como su aceptación de presentar un acto de la Comissió de la Dignitat en el Palau Sant Jordi pocos meses antes de su destitución, hecho presentado en términos de un no acuerdo en el capítulo de horarios y honorarios? Lo cierto es que su apartamento de los micrófonos significó una caída de audiencia de 70.000 oyentes para la cadena que en poco tiempo pasó de cadena estrella a disputarse el tercer puesto con la SER. También levanta sospechas en el mismo sentido -pero inconcluso por el hermetismo que da la exquisitez de los apartados- los casos de Albert Oms en la TV3 donde conducía con brillantez un magazine seguido por centenares de miles de amas de casa. Era un magazine bien distinto a los amarillos circos mediáticos de Madrid y en donde lo políticamente incorrecto y reivindicativo era presente. Curiosamente, Oms dejó el programa a los pocos meses de verse finalmente sobreseido el caso en que los tribunales españoles investigaban su responsabilidad, como entrevistador, en las declaraciones hechas contra la derecha españolista por el actor Pepe Rubianes. ¿Casualidad? ¿O quizás Albert Oms realmente quería cambiar de aires? Pero Bassas y Oms son solo dos de la larga nómina de periodistas apartados de estos medios como denuncia en su magnífico libro de denuncia el periodista Víctor Alexandre, de título “TV3 a traïció” de 2006.   En cuanto a los perjuicios a la capacidad de TV3 de ser una herramienta de concienciación y disfrute más, como las televisiones que tienen todos los países del mundo, hay un capítulo mucho más oscuro todavía que afecta el conjunto de los Països Catalans. Un episodio que si ocurriera en otros países de Europa, seguramente constituiría uno de los grandes escándalos genocidas de nuestros tiempos, al menos en la acepción cultural de la palabra “genocidio”. Me estoy refiriendo al desmantelamiento por parte del sistema judicial español, Guardia Civil y gobierno valenciano del PP, de los repetidores televisivos de la señal de TV3 en todo el País Valencià. No me estoy refiriendo a algo ocurrido en el franquismo, ni en Bosnia, ni a consecuencia del estalinismo. Me estoy refiriendo a lo que ocurre hoy, en septiembre de 2009. Los repetidores, heroicamente colocados, con mucho gasto, en las sierras de Valencia por entidades populares como Acció Cultural del País Valencia, están siendo cerradas en este mismo momento. De uno en uno. Lo más grave es que fuera de nuestras fronteras nadie protesta. Hay veinte ONGs en París para protestar por el veto chino a los medios tibetanos. Pero que a 1500 kms de Paris pase exactamente lo mismo les trae sin cuidado. ¿Por qué no hay lamas catalanes? Habrá que improvisarlos.  El problema es muy parecido a lo que ocurre con Euskal Herria Irratia en Iruñaaldea y las noticias de ayer nos hablaron de pintadas de la Falange en repetidores de ETB en algún monte navarro. De lo que se trata es de aniquilar toda opción de respeto a la diversidad, fortaleciendo al fuerte, que gozo del apoyo del estado, y machacando al débil. Por fortuna hay   Quizás deba decir algo sobre medios de comunicación en Catalunya en relación al enunciado de esta jornada. Efectivamente, ¿qué está pasando en Catalunya? Bien, aquí también tendré que recurrir a la subjetividad, a la opinión personal. Aquí estamos intentando explicar cosas que están ocurriendo en Catalunya no tienen fácil explicación. Cosas como que un President de la Generalitat absolutamente proespañol, por partido y cultura, haya ido dos veces a Madrid a avisar de la desafección catalana. Que dos expresidents de la Generalitat hayan participado en una movilización convocada por una entidad de nombre tan sugerente como Plataforma por el Derecho a Decidir. Que destacados miembros del sector pro-socialista como Lopez Burniol, Ferran Masacarell, Xavier Rubert de Ventós, o Josep Ramoneda hayan progresado a posiciones públicas próximas al nacionalismo, e incluso el independentismo, llegando a afirmar el periodista de El País que en un referéndum probablemente votaría sí. Pero hay otras cosas. Lógicamente los procesos de referéndum como el celebrado, que pronto serán una avalancha más. Y de todo esto creo que podríamos apuntar a un gran paradigma, por lo que hace a la prensa, a los medios. Su práctica completa . Un ex Conseller de la Generalitat ha llamado a favor de la creación de un opción electoral abiertamente independentista en las siguientes elecciones. El hecho no tendría nada de particular si no fuera que las presentaciones de esta idea, en un sinfín de actos, están encontrando un respaldo muy considerable con salas llenas en un país donde los actos políticos son sinónimo de soponcio y sillas vacias. Algo está pasando, efectivamente, pero se enteran los medios. De estos actos, solo El Punt da ninguna reseña. El nerviosismo de ERC, al respecto, ya sería noticiable. Es pues de esta capacidad de despiste de los medios, por no decir su desbordamiento silencioso, que creo que hay que hablar. Lo haré con una anécdota.   Durante la primera masiva manifestación celebrada el 18 de febrero de 2006, por el derecho a decidir, me llamó un reportero de TV3 por el móbil. Una hora y cuarto después del arranques de la manifestació, me preguntó donde me encontraba. Yo dije que en la Plaza España en medio de una inmensa masa de gente incapaz de desplazarse en ninguna dirección. Su respuesta fue muy de país: “Collons”, palabra que el mojigato corrector de mi ordenador se emperra en dejar en Collins. El arrebato de mi interlocutor se debía al hecho de que le habían hecho bajar de Girona con una cámara y un micro a cubrir una manifestación en que los cálculos más conservadores hablaron de 350,000 manifestantes. Y yo digo. Si una oscura entidad por el derecho a decidir es capaz de desbordar el principal medio de comunicación público, ¿que no será capaz de desbordar ese mismo pueblo que se ha manifestado? El 1 de diciembre del 2007 se repitió la movilización, sólo que ahora los partidos no madrileños no volvieron a hacer el ridículo de esconder la cabeza, y enviaron sus primeras espadas. ¿Y qué más podemos decir de la prensa en este fértil y movedizo momento? Poco más que reconocer que los artículos de independentistas y soberanistas, si es que hay diferencia, te pueden aparecer por cualquier lado. Se acabó la cobardía de los 80, la parsimonia de los 90, y el globalismo falsamente cosmopolizante del nuevo milenio. Con todo el afer del nuevo Estatut y, añadiría, con la incapacidad española de superar el franquismo como ha documentado tan fielmente la versión final de la Ley de la Memoria, algo ha hecho “clac!” en Catalunya. Ha contribuido a todo ello aspectos físicos como el clopaso de las infrastructuras o el déficil fiscal tan citados. Pero tambien el alud de documentos y evidencias de tipo incriminatorio que han ido apareciendo sobre el franquismo –documentales, la revelación tanto de los crímenes franquistas como de la absoluta falta de ganas de los españoles de investigarlos, la constancia de la enorme incompatibilidad con la manera española de ver las cosas etc- siendo todas estas cosas que han hecho cristalizar una nueva conciencia, un nuevo cabreo, es el famoso sindrome del “català emprenyat”. El miedo se va evaporando y las encuestas sobre independentismo que a veces reflejan algunos medios hacen frotar los ojos incluso a los entendidos en estas materias. Hechos como el mal trato dispensado y la incomprensión sistemática que Madrid ha esgrimido como única respuesta a todo lo catalán, contrariamente a lo que auguraban los más conciliadores, no ha pasado en balde. Ahí está. Y los medios no tienen más remedio que reflejarlo.   Pero también hay más datos en torno a los medios catalanes que ayudan a entender cosas sobre lo que está ocurriendo en la Catalunya de hoy. Aunque en apariencia los principales medios privados están atados y bien atados, en manos de grupos tan poco catalanistas como Prisa, Zeta, y Godó, lo cierto es que hay toda un red de prensa menor, a veces casi invisible, que teje una extensa red de complicidades en el país. Aunque sigo siendo de la opinión que el pueblo catalán está peor informado en términos generales que el vasco, respecto al panorama nacional propio –para mi salta a la la vista– la revolución en Internet con la aparición de un mundo de páginas web y diarios electrónicos en catalán, ha tenido una efectividad considerable. Las cifras de consultas en las principales webs, como el de la Radio y Televisión Catalanas o Vilaweb, son sorprendentes, situando el catalán entre los primeros 25 idiomas del mundo en tráfico en la red. También debe figurar entre los grandes logros del catalanismo la consecución del dominio PUNTO CAT para lo catalán en el mundo. Todo esto ha llevado a una situación que permite que la información catalana y catalanista conozca un boom considerable, aunque sería un error pensar que será suficiente para cambiar la situación política. Pero sin duda está  contribuyendo a ello. Campañas como las de llevar a 10.000 catalanes a Bruselas, para internacionalizar el conflicto catalán ante las instituciones europeas, en febrero de 2009, se basaron en gran parte en el poder de convocatoria de Internet. Evidentemente el catalanismo no puede esperar ninguna clase de ayuda de los principales medios, incluso los públicos, para dar cobertura a sus actividades.   Un último apunte sobre lo que está pasando en Catalunya en relación con evoluciones en los medios. Quiero referirse sobre la eclosión que ha habido en los últimos años de un discurso abiertamente independentista. Si bien los años 90, tras los vergonzosos sucesos de 1992 con las detenciones masivas i tortura de independentistas, fue una época de des-criminalización del independentismo, hay que decir que los últimos años han significado un enorme paso adelante en este sentido. Se ha hecho absolutamente normal oír opinión independentista en casi todas las tertulias. En paralelo a esto, son decenas de intelectuales y figuras públicas que están saliendo del armario para expresar su convicción de que con España, no hay nada, o muy poco, que hacer. La presencia en universidades claves de Estados Unidos, nada menos, como Stanford y Princeton, de catedráticos catalanes como Joan Ramon Resina o Carles Boix, abiertamente favorables al soberanismo, es un fenómeno impensable en años pasados. Y se hacen escuchar mucho. Los dos escriben regularmente en los principales diarios y participan de lleno en el debate público junto con decenas de pensadores más. Cardús, Paluzie, Terricabras y tantos más ocupan cátedras y decanatos clave en las Universidades catalanas y se han convertido en verdaderos azotes del estatus quo autonómico y sumiso que viene marcando los últimos años con Pujol, Maragall y, sobretodo, Montilla. Y los medios no tienen más remedio que exponer sus argumentos, que difícilmente hubieran llegado al gran público en épocas anteriores. Todo esto, pues, creo que son unas claves, seguramente no todas, para entender las evoluciones del mundo mediático en Catalunya en este tiempo de novedades y de posibles cambios en el mapa electoral catalán.  En el año 2004 organizamos las Topaketak sobre Catalunya en el Koldo Mitxelena, con algún acto en el Kursaal, que sirvió para verter luz sobre Catalunya vista desde Euskal Herria. Zorionak, hoy, a Hamaikabat por insistir en ese camino de intercambio y abrazo entre nuestros dos pueblos que nos sirvan de mutuo enriquecimiento. Buena falta nos hace. Eskerrik asko.



agost 10
Esport i feixisme
El Punt, El demà
Dilluns, 10.8.2009. 06:45 h| Sense comentaris

  A les darreres setmanes s’han produït diverses notícies preocupants que parlen d’un possible rebrot totalitari dins el món de l’esport. Quan encara se sent que seria “impossible” que fenòmens com el nazisme, l’estalinisme o el falangisme es reproduïssin avui, aquestes noves creen inquietud. Uns dels qui amb més valentia avisa d’aquests perills avui és el periodista anglès Andrew Jennings. Qui més ho feia fa setanta anys era Josep Sunyol amb el seu lema “Esport i Ciutadania”.

 

D’aquest preocupant rebrot en donen fe unes declaracions comprensives i elogioses envers Hitler de l’omnipotent Bernie Ecclestone (propietari de la Formula One Administration). Va dir que el Fuhrer s’havia vist “empès a fer coses que no volia” (sic) i que, en realitat, “no es va comportar com un dictador”. Però Ecclestone no ha estat l’únic en elogiar Hitler. L’any passat un altre magnat de la Fórmula 1, Max Mosley (President de la FIA), va aparèixer en un vídeo on es feia exaltació del nazisme. Tampoc no podem oblidar els elogis a Franco fets per un darrer entrenador del Real Madrid… No és preocupant tot plegat?

Quina ha de ser la nostra actitud davant d’aquest rebrot? Si per una banda està molt bé que algun diari denunciés que Ecclestone “voreja el delicte”, crida molt l’atenció que aquest i d’altres mitjans hagin preferit callar quan es tractava d’informar sobre d’altres dirigents esportius –ara de casa– que també han incorregut en actituds semblants. En aquest sentit és eloqüent el boicot informatiu que ha existit sobre el Manifest sobre la Democratització de l’Esport que promou l’entitat Democràcia i Dignitat a l’Esport (té web a  www.democracyandignityinsport.cat) que fa reflexionar sobre una foto publicada a la revista Sàpiens (número 42) en què es veu a l’actual President Honorífic del Comitè Olímpic Internacional fent la salutació feixista l’any 1974. Fa, doncs, quatre dies!

Alguns diran que aquesta campanya tracta de “coses superades”. Però les recents manifestacions d’Ecclestone, i certes evolucions electorals a la mateixa Europa, fan pensar el contrari. ¿No acabarà sent molt més saludable la societat romanesa que darrerament ha recriminat a Popescu (ex jugador del FCB) la seva col·laboració amb el règim de Ceacescu? És que només són admeses les recriminacions a règims comunistes? A més, mai no pot ser tard quan els denunciats no han mostrat cap forma de penediment ni d’autocrítica pel seu comportament. Què han de pensar d’això els centenars de milers de persones que en van ser víctimes, i els seus familiars? D’altres diran que aquest senyor va beneficiar-nos portant els Jocs del 92. ¿Però no ho deien també els alemanys de Hitler per haver portat a Berlín els Jocs de 1936?

A la postguerra, l’hongarès Nikolas Hurthy i l'italìa Giorgio Vaccaro van ser expulsats del COI pel seu passat feixista. No seria lògic exigir avui el mateix d’un que no sols n’és membre, sinó president “honorífic”? Així almenys ho creu el miler de signataris del Manifest esmentat, entre els quals cal comptar-hi il·lustres intel·lectuals (com James Petras, Alfons López Tena, Alan Erlich i Joseba Santamaria Rekarte - director de Notícias de Gipuzkoa), gent del món de l’esport (com Duci Simonovic, ex-internacional de bàsquet amb Iugoslàvia i l’exmaratonià José Iriarte “Bikila”) o grups de la memòria i familiars de víctimes del feixisme (com l’Amical de Mauthausen, el Fòrum de la Memòria del PV o Ventureta Ballús, neboda d’un exterminat a Bochum) o catedràtics de desenes d’universitats de tot el món (com JM Solé i Sabaté  (UAB), William Pelz (UChicago) o Liam Kennedy (Queen’s University, Belfast). Cal respondre als qui preconitzen una idea de l’esport vinculada al totalitarisme amb una que l’associa amb la ciutadania i la pedagogia de cara al jovent. Així ajudarem a realitzar el somni que va alimentar Josep Sunyol fins al dia que els feixistes el van matar a Guadarrama.




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